Hay algo en el otoño que cambia nuestra manera de vestir casi sin darnos cuenta. Los tonos se vuelven más profundos, las texturas ganan protagonismo y los colores brillantes del verano dejan espacio a una paleta más cálida y sofisticada. Burdeos, ámbar, tabaco, marrón, caramelo y miel empiezan a aparecer...