Arte & Diseño

6 marzo, 2024

El arte de la fabricación japonesa en las gafas

En L’Atelier Óptica tenemos la suerte de trabajar con marcas de distintas partes del mundo, que nos permiten obtener lo mejor de la tradición y la vanguardia de cada lugar. Pero hoy queremos destacar a uno de los países que mejores gafas nos otorga: Japón.

 

Y es que la fabricación japonesa en el mundo de las gafas es sinónimo de calidad. Ya se sabe que los japoneses son de otra pasta: son punteros en tecnología, detallistas, meticulosos… lo son en todos los aspectos de su vida, social, familiar y, por supuesto, laboral.

 

 

No son pocas las industrias que pueden presumir de productos de calidad si son hechos en Japón, y la de las gafas es una de ellas. ¿A qué se debe esta excelente reputación?

 

Por un lado, están frecuentemente a la vanguardia tecnológica, lo que les permite ir un paso por delante en diseño y fabricación de productos para la visión. Además, usan siempre materiales de primera calidad, algo que para ellos es muy importante (¡Y para nosotros!). Con esto, nos aseguramos que el producto resultante va a ser duradero en el tiempo y muy resistente.

 

 

Pero esa vanguardia tecnológica no les hace olvidar la enorme tradición artesana que atesoran, y que les permite seguir cuidando esa atención al detalle que les diferencia. Los procesos artesanos están presentes en todas las marcas de gafas japonesas.

 

En este sentido, podemos recordarte que el proceso de fabricación de las gafas Matsuda, presentes en L’Atelier Óptica, consta de 250 pasos en los que participan hasta 13 artesanos. Cada gafa es trabajada durante más de 71 horas, para asegurar que cada producto es único, especial y cumple los estándares de calidad tan importantes para la fabricación japonesa. Además, es un proceso vivo, que lleva 50 años siendo experimentado y enriquecido con nuevas técnicas e ideas que todos aportan según su experiencia diaria.

 

A Matsuda le gusta decir, y nosotros estamos de acuerdo, que sus artesanos son verdaderos escultores del acetato, ya que esculpen a mano un acetato proveniente del algodón y curado durante tres meses. Y el trabajo artesano y manual está presente hasta el final porque, cuando la gafa está terminada, y tras pasar por procesos más técnicos, vuelve a las manos de los artesanos para revisar posibles desperfectos y, de haberlos, solucionarlos antes de que la gafa llegue a las Ópticas.

 

Sin duda el “Made in Japan” es sinónimo de calidad.

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